EL INFINITO CARECE DE LIMITES
Escribo, hoy, para no decir nada. Por el mero deleite de hacerlo. Para sentirme vivo, inteligente... joven. La mente ágil. Fragoso, crepitante. Y poder, al releer mis palabras, conformarme -o, incluso, regocijarme- con lo poco que he podido llegar a ser a pesar de mis enormes ilusiones y mi inveterado optimismo. Aceptarme por lo que soy, en realidad. Con dichas premisas, les tomo el testigo a otros cuantos exégetas de la precisión y continuo escribiendo....
.... para declarar, ahora, que hay veces en las que creo creer en los milagros. Lo mismo, en las apariciones. En Cúpido, Ulises y las piérides. También, a medias, en Saturno y en Júpiter (son demasiado grandes para imaginármelos del todo). Sensaciones. Sinuosas sensaciones. Frases mías que me parecen contener palabras de otros, ajenas y enigmáticas. Palabras que me hablan, que me sosiegan. Todo lo cual me lleva a preguntarme si no habrán encontrado acomodo en mi espíritu los modos y hasta los sentimientos de unas gentes ya difuntas, mudas, antepasados nuestros, para las que prestarles cumplida noticia de sus sueños, y su realidad, a sus semejantes, debió suponer proyecto de suma trascendencia.
Se escapan así, entre mis dedos, las emociones de otros hombres, los retos de otros hombres, sus besos y sus vanidades. Se me escapa la vida. La mía, también.
Porque no, no consigo estar seguro de la autoría de mis relatos. Me cuidaría muy, mucho, de afirmar que estos dimanen en exclusiva de mi mente: he ido al cine algunas veces, leer, he leído bastante, no creo que bajen de los cuatro millares los discos que he tenido oportunidad de escuchar, y sé, tengo la certeza, de que a los textos que escribo y pienso -y si los escribo es porque primero los he pensado- se hallan incorporadas una serie de imágenes ya vistas, que alguien ha visto, las letras alineadas de las páginas sucesivas de un libro que algún día tuvo algún lector entre sus manos, dos amigos, alguna entre el cúmulo de voces tiernas, hermosas, dolientes, que han ido desgranando una noche tras otra, canción a canción, las felicidades y las penas que otorgan su sentido a la experiencia humana. Y si he pensado todas esas cosas que les he dicho que escribo tiene que haber sido porque antes las haya visto o porque otros congéneres míos, la estela espiritual de sus palabras, me hayan facilitado los datos necesarios para poder llegar a imaginármelas.
Es difícil, bastante, definir el sentido de la vida. Depende de tus creencias, depende de lo que te quieran. De lo que te guste y a que sea a lo que aspires. De que tengas o no hijos. Y de que estés a punto de morirte, y lo sepas. Podría tal vez resumirse todo lo que vemos y sentimos en una sola palabra. Pero ¡es tan complicado hallar esa palabra exacta!. Y escribir bien, o pretender hacerlo, no es, a mi juicio, sino tratar de dar con ese justo, milimétricamente perfecto, vocablo, que nos permita trasladarles a los demás unas emociones tan vívidas, que les parezcan reales; tan puras, que puedan llevar a sus corazones la felicidad y la alegría. Va agarrándose nuestro subconsciente, en el intento, a todas esas ayudas que nos presta el pasado. Va haciéndose eco de esas voces que empezaron a desentrañar el misterio, intenta tranformarnos en espejos morales de esas imágenes que vimos y alojaron en nuestro alma lucidez y pena, nos anima a convertirnos en copistas desvergonzados de esos renglones llenos de ingenuidad y osadía que nos impulsaron a creer en las hadas, en la magia, a conjeturar con la posibilidad de que una palabra, una única palabra -casi seguro que una cualquiera, usual, no demasiado atractiva- encierre dentro de sus menguados contornos la clave, misma, del enigma.
¡Qué frustrante!.
Muchas de las cosas que he inventado han resultado ser ciertas y, sin embargo, no sé si en realidad te quiero. Abrázame.
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PARA LEER: Vida De Este Chico (TOBIAS WOLFF)
PARA ESCUCHAR: Resigned (MICHAEL PENN)
18 comentarios
Cuidado, Julián, Pierre Menard empezó así.
El único Menard que en estos momentos me viene a la cabeza es el de un cuento de Borges. ¿No es así?. Y no recuerdo exactamente que era lo que le pasaba al tal Menard. Ahora bien...
en absoluto considero una mala ubicación para mis ocurrencias las de asimilarlas a las elubraciones de un personaje borgiano, al fin y a la postre un hijo de su creador. ¡Menudo orgullo, Vanbrugh!. Mucho mejor -a mi juicio- que la de permanecer yacente y extático en algunas coordenadas librescas que han venido apareciendo últimamente por la red. ¡Je, je, je...!.
¡Je, je, je....!.
Fdo. Julian Bluff, quién una noche gozó de la oportunidad de conocer a Pierre Menard en un discreto pub de Galway.
Es un cuento de Borges, efectivamente. "Pierre Menard, autor de El Quijote". Creo que deberías releértelo, si me permites el consejo.
(Yo no he dicho que lo considere una mala ubicación. De hecho, procuro no usar la palabra "ubicación". Es de las que me caen gordas, sin motivo explicable.)
No es que esté borde, es que estoy pensativo.
PARA LEER: "Los idus de Marzo", Thornton Wilder.
PARA ESCUCHAR: Concertino para guitarra y orquesta, Opus 72, de Salvador Bacarisse.
El cuento volveré a leérmelo. Porque en estos instantes me parece que lo confundo, o no lo confundo, no sé, con ese que defiende que el enviado de Dios era en realidad Judas Iscariote.
Ubicación, es, en efecto, coincido contigo una palabra un poco gilipollesca(iba a poner concuerdo contigo que es otra palabra gilipollesca). Yo tampoco sé la razón.
El libro de Wilder lo he leído. Y me parece bien. Muy académico en cuanto al estilo, creó recordar que era. Un pelín plomo.
De Bacarisse no he escuchado nada -al menos, conscientemente- pero intentaré poner fin cuanto antes a dicha carencia. ¿Te puedes creer, cabronazo, que estoy empezando a aficionarme a la música clásica?.
Besines.
No me extraña que no te guste la palabra ubicar, pero espero que no sea por racismo lingúistico, puesto que es bastante americana, sino porque la usan mucho los periodistas deportivos y algunos políticos populistas, faunas ambas bastante detestables con las cosabidas excepciones siempre difíciles de encontrar
Nada se inventa de la nada, ni la nada. Compartimos un idioma, que nos debería hermanar y que, sin embargo, también sirve para engañar y para insultar, para confundir y para mostrar la belleza -benditos sean los poetas-, que nos influye y al que algunos elegidos influyen. Somos parte del mismo ecosistema, lo compartimos, pero está prohibido venderlo por parcelas y ponerle alambradas. Un ecosistema en el que hay leones dormidos, como Borges, gárgolas graciosas talladas en papel, como Pierre Menard, zorritos astutos, como vanbrugh, cabritillas curiosas y espantables, como d.m., buhos felices que aprenden a cantar como pájaaos diurnos, como julian bluff, lobos solitarios de lomo ya gris, como servidor de ustedes, gallitos de pelea de fino perfil y no tanto coraje, como juan malherido, bisontes, pulgarcitos, hadas madrinas, y, como diría sabina, taberneros en dublín y boxeadores en detroit. O sea, hay que ser muy ególatra para creerse, único, mayéstáticamente solo: subido, vaya por dios, a una columna precaria como cualquier capullo esteatilita. Y si algo caracteriza a la fauna variopinta enunciada aquí y a la más restringida que visita este blog es no ese invocado amor por las palabras, sino el absoluto convencimiento de que sin ellas no podríamos vivir o lo haríamos fatal, como un delfín en un acuario o el consabido pulpo en el tan mentado garaje.
¿Zorritos astutos?
no te quejes, van. yo me cortaría la melena por cambiar "cabritilla curiosa y espantable" (manda huevos, lansky, amor, que me llames espantable) por "zorrita astuta", o ya puestos por "perra leal" o "gata salvaje" o, qué sé yo: "rata de alcantarilla". el mensaje (si me olvido de mi animal) me ha gustado mucho, todo hay que decirlo.
clavadista, el matrimonio le ha sentado muy bien a tu literatura.
Zorro astuto es una redundancia (Cf.-La Fontaine) y el diminutivo, cariñoso. Los zorros son los predadores más oportunistas de este ecosistema y de estos mediterráneos y hasta europeos lares. Come de todo, hasta fruta, y a todos (en forma de huevos o crías) y, eso sí, le dan de hostias muchos, pero finalmente y finamente es el primero en detectar los cambios, por sutiles o leves que sean, en el entorno que a los demás nos pasan desapercibidos; por ejemplo, una g por una j, o una tilde allá esas pajas... Creo, en fin, que está bien traido, y en mi puñetera vida he dado tantas explicaciones (Bueno, sí; recuerdo una vez con mi primera mujer...)
Cabritilla curiosa y espantable. En parte aussi redundante, pero sobre todo tautológico. Cómo se nota, d.m., que a pesar de tu refugio almeriense eres flor de asfalto, fauna callejera y urbana. La curiosidad y la velocidad de escape son las mejores cualidades para quien es o parece ser tan apetecible como tú, aunque, es verdad, yo prefiero las mujeres pantera (confiérase Jack Tournier).
Y gracias al gran bluff, que acepta su etiqueta de buho sin mas.
Gracias por la explicación. Solo era curiosidad. Cuando uno escribe en estos sitios acepta de antemano cualquier reacción que pueda provocar en los demás, y ser calificado de zorro astuto no me parece de las peores.
me encanta esa pose, lansky, tan paternal de : ay, niños, que hay que explicarlo todo... muy tierno. aquí tienes un harén en cuanto a explicaciones que dar, somosgente exigente, ya tú sabes.
a mí me dices lo de apetecible y me hago un lío porque los halagos me desordenan, pero voy a intentar ser seria y no venderme barato : entiendo espantable como fácil de espantar, no como rápida. entiendo asustadiza, y eso creo que no.
por otro lado, me parece normal que bluff no proteste. el buho es un animal de lo más enrollado.
aquí la cabritilla te besa.
buenos días a todos
Disculpa que use tu blog para hablar un momento con d.m., Julian. Es sólo un momento y no se volverá a repetir. Gracias
d.m. He leido tu comentario dirigido al usurpador o, más probablemente usurpadora, ya que intuyo de quien puede tratarse. Como sabes sólo entra utilizando mi nick en malherido, este blog, en cambio, es seguro, no lo ha descubiertto. Y en él te doy las gracias. Tambiénpor tu halagadora (pa mi) perspicacia al darte cuenta que no soy yo. Me estoy apañando un perfil con contraseña para evitar esta situación en un futuro.
Gracias otra vez, ya sabes que soy como el viejo pistolero de las películas, o como un Humphrey tan duro como sus personajes (é era muy tierno, segú laurell), así que si alguna vez me necesitas, tan sólo silba.
de nada, cielo. me cabreó mucho lo del nick, contesté de mil amores.
"¿sabes silbar, no? juntas los labios y soplas". silbaré, si te necesito.
Sé silbar casi tan bien como besar. E igual de fuerte, creo
Hola!
Ayer colgué un nuevo post "ROMANTICISMO SUCIO" pero no lo veo publicado. ¿Os sale a vosotros en vuestros ordenadores?
bluff
yo lo vi anoche, bluff. ahora no.
No lo veo, Bluff. Esta Coctelera hace muchas cosas raras.
lo ví ayer, hoy, con mi comentario al respecto, desaparecido en combate. y es que el eter e internet es lo que tienen
Que le den por culo a ese post, no está de dios que se difunda. Amén.
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